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Su trabajo nos sorprende por su refinada técnica y sensibilidad. Las formas aéreas y orgánicas son precisas, concebidas a partir de transformaciones e interpretaciones de otros formatos y materiales. Las piezas funcionan como verdaderos soportes pictóricos sobre los que María aplica una decoración minimalista y repetitiva. La decoración es una piel, un envoltorio que se adapta y evidencia las torsiones y ondulaciones de la cerámica.
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