La experimentación, ilusión por el conocimiento y la investigación son parte del leit motiv del trabajo de César. Fundador y propietario de la escuela Espacio Dual Cerámica en Madrid, tiene una curiosidad que se contagia. No os perdáis su historia “cerámica”.

 

Cuando la expectación sobre los resultados se convierte en motor de tu trabajo, sabes que vas a vivir enganchado a él durante toda la vida.

César es un investigador nato. Su mente privilegiada está cercana al método científico, que aplica con pasión en cada pieza realizada al torno; en cada esmalte; en cada herramienta que desarrolla; y como no, en sus clases.

Reconoce estar especializado en todo y en nada, porque al final su propósito es vivir “siempre investigando”.

Desde muy pequeño se topó con la cerámica, en la escuela que dirigía en ese momento uno de los grandes maestros y su mentor, Alfonso D’Ors.

Y aunque con 7 años lo que quería era hacer artes marciales, como todos los niños de su edad, su madre decidió que la vía artística era mucho más conveniente.

“Mi madre me apuntó a la escuela de cerámica Fomento dirigida por Alfonso D’Ors y su mujer Mila, que se nutría fundamentalmente de alumnos de la escuela de La Moncloa. Iba tres veces a las semana y hasta los 14 años compartí mis tardes con los que ahora son algunos de los mejores artistas del mundo cerámico, en un ambiente donde no había límites y la creatividad fluía de manera increíble”. Cuenta César sobre sus inicios en el mundo de la cerámica.

Pasaron los años y sus estudios y el trabajo como consultor apenas le dejaban tiempo suficiente para dedicarse a la cerámica.

Durante algunos años no encontraba mi lugar en la cerámica. Pero entonces descubrí el mundo de los monográficos y lo vi claro: aprender de forma condensada con los mejores expertos de cada técnica, primero aquí en España y ahora allí donde encuentre a alguien que sea experto en su campo.

Se montó su taller pero el trabajo le seguía frenando.

“El salto del mundo de la consultoría a la cerámica fue inevitable. Tardé casi un año en tener tiempo de estrenar mi primer horno eléctrico; inaceptable”.

 

Muchas gracias César por concedernos esta entrevista. Ya nos has contado que te gusta explorar todos los campos dentro de la disciplina cerámica, cuantos más mejor. Teniendo en cuenta esto, ¿en qué te estás especializando y por qué?

Soy curioso desde siempre, y me encanta aprender cosas nuevas, es casi un vicio. Tal vez eso es lo que más me ha llamado siempre de la cerámica, que no se acaba nunca. Cuando crees que dominas una técnica ves a alguien que le da una vuelta de tuerca más y eso te empuja a seguir investigando y probando, unas veces con éxito y otras te estrellas; y casi se aprende más de los desastres que de los aciertos.

A nivel profesional, realmente lo que más me gusta es la docencia. Disfruto sobremanera con mis alumnos, viendo cómo progresan, cómo se despierta en ellos la curiosidad, el ansia de crear.

Por eso no me he especializado y por eso estoy continuamente en formación, buscando nuevos campos y perfeccionando cada técnica que ya conozco.

 

¿Qué relación tienes con el torno alfarero, qué significa para ti?

Pues es mi fiel compañero; mi centro. En los momento más duros y más estresantes ha sido siempre mucho más que una vía de escape, ha sido mi forma de volver al equilibrio.

Para mí sentarme al torno siempre es algo bueno, bien sea para hacer el gamberro y divertirme con los amigos, bien más calmado como forma de meditar, incluso un desafío cuando intento ir más allá de mi zona de confort.

Digamos que es mi base, todo lo que puedo lo pruebo en el torno o sobre piezas de torno. Cuando tengo que llenar un horno, lo hago con piezas de torno; y ahora que estoy empezando con la escultura, también incorporo piezas hechas al torno a mis diseños.

 

César es un amante del proceso de transformación del barro en cerámica y de los hornos cerámicos. Disfruta de las cocciones, del “diálogo con el fuego” y de las reuniones con amigos en torno a él.

Observando, espiando su interior y esperando el momento de abrir el horno y encontrar sorpresas; porque siempre las hay.

 

Háblanos de tu experiencia con hornos eléctricos, de gas y de leña, qué diferencias encuentras.

Frente a un horno eléctrico, que es el más común en los talleres urbanos y que siempre nos da los mismos resultados, correctos pero planos, los hornos de gas nos ofrecen un universo nuevo de posibilidades al poder controlar la atmósfera en la que cocemos.

No sólo ajustamos la curva de cocción en cada momento mediante la presión del gas, también ajustamos la atmósfera, valorando la llama que sale por cada mirilla, ajustando el aire primario y secundario, el tiro, el pasivo… Y las llamas acarician nuestras piezas de forma más o menos regular, según hayamos colocado las mismas, dando una riqueza de matices a los esmaltes que es impensable en un horno eléctrico.

Y si hablamos de leña, los límites desaparecen. Puedes llegar a estar varios días alimentando el horno, observando su color, decidiendo qué tamaño y tipo de madera vas a usar en cada carga, ajustando el tiro, sin pirómetro ni nada que te indique, sólo tu experiencia y los testigos que hayas puesto para ir sacando.

Todo ese esfuerzo, la elección de los esmaltes, dónde y cómo has puesto cada pieza, unido a haber diseñado y construido tú mismo el horno, hacen que cada pieza sea un pedacito de ti mismo. Es algo que hay que probar, aunque ya advierto que engancha.

Abriste tu escuela Espacio Dual Cerámica en Madrid hace más de dos años, con cursos regulares y grupos dispares de alumnos.

Cuéntanos, ¿qué podemos aprender contigo?

En la escuela tenemos de todo, desde alumnos que sólo quieren pasar un buen rato y desconectar de su rutina diaria hasta alumnos que se quieren dedicar profesionalmente a la cerámica y necesitan completar su formación en algún aspecto.

Tenemos un programa muy completo pensado para cubrir todos los aspectos que un profesional puede necesitar,  pero son los alumnos los que marcan su propio ritmo y hasta donde se quieren complicar la vida.

Somos pocos en cada grupo y eso nos permite tener un ambiente relajado a la vez que podemos dedicar a cada alumno la atención que necesita en cada momento.

Y nos gusta tener información de primera mano, experiencia personal para poder asesorar a los alumnos con un perfil más profesional. Eso nos lleva a líneas de trabajo tan dispares como hacer residencias artísticas en el extranjero, a montar una tienda online o construir hornos de leña.

 

Efectivamente César ha hecho todas estas cosas, y las que vendrán. Estamos seguros de que su cabeza está llena de proyectos ahora, después de estos meses en los que a todos no está dando tiempo para pensar.

¿Cómo has planteando la vuelta a las clases tras la crisis del Covid-19?

Afortunadamente nuestra escuela es bastante amplia y hemos podido ampliar la separación entre puestos de trabajo para maximizar la seguridad; aún así hemos reducido temporalmente el aforo de las clases hasta que veamos si la evolución es tan buena como parece.

Y durante el verano, los cursos monográficos que vamos a dar van a ser para sólo cuatro personas cada vez. Todo el mundo anda un poco perdido con este virus y es mejor ser prudente.

 

¿Consideras que la artesanía y el arte van a sufrir mucho? ¿Crees que harían falta apoyos, asociaciones o concienciación al respecto?

Hay que ver cómo evoluciona la situación pero creo que tras el golpe inicial, que ha sido muy duro para todos, recuperaremos poco a poco la normalidad. Los apoyos y las campañas de concienciación están muy bien, pero creo que es más importante centrarse en las oportunidades que esperar una solución externa.

 

El pasado Otoño César fue seleccionado para hacer una residencia cerámica en China y aprender las técnicas de cocciones con soda.

Cuéntanos, ¿cómo fue?

¡Ha sido una experiencia fabulosa!

Un mes de artista invitado con otros 6 artistas de todo el mundo, 6 profesores de Bellas Artes chinos y 16 de sus alumnos; y para poner la guinda al pastel, desarrollando una técnica, las cocciones con soda, que era nueva para mí.

En todo momento había un horno que estaba siendo cargado; uno que estaba subiendo a cono 10; uno al que le estábamos echando la soda; otro bajando y otro que estaba siendo descargado. Una verdadera locura cerámica.

Técnicas nuevas, materiales completamente distintos y rodeado de artistas de lo más diverso con los que colaborar y comentar el trabajo; en jornadas de trabajo deliciosas que empezaban a las 7 de la mañana y terminaban de madrugada entre cervezas y mucha arcilla.

Desde luego una experiencia que quiero repetir, de hecho, si no fuese por el Covid-19 habría solicitado otra residencia para este mismo verano también en China.

 

¿Qué o quiénes son fuente de inspiración en tu trabajo?

Realmente apenas tengo obra artística, es mas bien obra de experimentación. He empezando a desarrollar esa faceta hace muy poco, más por auto exigencia que por vocación. Por eso me resulta difícil hablar de mis referencias, quizás me influya mi formación académica, las formas geométricas y el pensamiento abstracto matemático.

Tengo la inmensa fortuna de contar con una gran y muy querida familia cerámica formada por grandes artistas que no sólo me sirven de referente, además puedo trabajar con ellos. No voy a nombrar a ninguno, porque cada uno ha sido fundamental en algún momento de mi camino y ellos lo saben. A veces han sido la voz de la experiencia, a veces un apunte técnico y muchas un aporte estético; el caso es que en cada paso que doy, siempre tengo su cariño y su apoyo. Tengo mucha suerte de poder “centrar la pella” con ellos.

 

Esta es una pregunta casi “obligada” que realizo a todos los ceramistas que entrevisto, ya que considero que cada punto de vista es una aportación en este sentido. Cerámica, arte y artesanía hoy, ¿qué opinas del mercado?

Mi sensación es que en España apenas hay mercado, al menos en comparación con lo que he visto en otros lugares del mundo como Francia, Dinamarca o Inglaterra. Y aunque es arriesgado generalizar, creo que el nivel en líneas generales, es muy bajo.

Es un problema en bucle, como el público no está dispuesto a hacer grandes desembolsos, bajamos la calidad de nuestro productos, y como no son buenos, cada vez hay menos público interesado. Es doloroso estar en una feria de artesanía y oír aquello de “pues eso en Ikea lo tienes por 2 euros”; pero también es verdad que no es raro ver puestos con piezas de una calidad muy mala.

Creo que el camino es el que ya han seguido algunos artistas españoles, que en vez de bajar su estándar han buscado mejores mercados fuera de España, tanto en ferias de arte, de artesanía como en galerías.

 

¿Qué recomendación darías a alguien que quiera montar su propio taller de cerámica hoy y dedicarse a ello profesionalmente?

Como en cualquier otro empresa, necesitas un plan de negocio realista. Por mucho que tu madre te diga que haces piezas preciosas o que veas que alguien triunfa con unas piezas como poco dudosas, necesitas ser estricto y analizar cada aspecto del negocio que estás empezando.

Estudiar el mercado, analizar todos los costes, hacer muchos números. Si uno no sabe por donde empezar, lo mejor es pedir ayuda.

Varias instituciones publicas y algunas privadas nos pueden ayudar con este paso que es crucial para no estrellarse.

Y también es muy importante ver mucha cerámica, de todo el mundo, de todos los niveles, analizar a la competencia y sobre todo, ser autocrítico.

 

Algo que no puede faltar en tu taller de cerámica, para realizar tus piezas y por qué.

Por elegir una no tan común en los talleres y que yo utilizo mucho: un buen soplete de gas. Fundamental para acelerar procesos y alterar superficies

 

¡Nos encanta esta respuesta! Conocemos a César y para nosotros es casi como un “MacGyver” del mundo cerámico. Si no encuentra la herramienta perfecta, ¡la construye! Y de buena tinta sabemos que siempre supera a cualquier herramienta que encuentras en el mercado.

 

Tu cabeza es un hervidero, como buen investigador y por supuesto también, empresario. ¿Qué proyectos tienes a la vista?

El proyecto que más me ilusiona es montar el “Campus B” de la escuela en Cáceres donde tendremos hornos de gas y de leña; y espacio para técnicas de cocción que en una ciudad son difíciles de llevar a cabo como el Rakú o las cocciones en trinchera.

A un plazo más largo estoy empezando a crear piezas con una vocación más artística para explorar el funcionamiento de las exposiciones y las galerías de arte; aunque este camino es bastante más complicado e impredecible.

 

Una fuente de conocimiento y motivación absolutas, eso es para nosotros César, así como un gran compañero y colega de profesión.

Su generosidad compartiendo conocimientos es muy amplia, algo que no es fácil de encontrar. No se nos ocurre mejor faceta que la suya como profesor y muy pronto, estamos seguros, como mentor de futuros ceramistas.

 

Gracias César por esta charla repleta de información valiosa. ¡Un placer!

Web: https://espaciodual.es/es/
Instagram: https://www.instagram.com/espaciodualceramica/

 

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