El lujo y lo hecho a mano no son dos cosas opuestas. Muy al contrario, el valor que aporta lo artesanal va más allá de lo sensorial o de lo estético. Es una filosofía y una forma de ver la vida. Una idea que comparte Elena Meseguer, fundadora de Somos Bonjour, que nos abre las puertas de su bonito estudio en Madrid.

Foto de Erea Azurmendi

Quién: Elena Meseguer fundadora de Somos Bonjour

Por qué: Porque nos gusta su trayectoria y queremos conocer más sobre su idea de negocio artesanal

Dónde: En su estudio de la calle Donoso Cortés, en Madrid

 

El valor humano que contiene un objeto que además es de uso cotidiano, trasciende en nuestro día a día. Así son las piezas de Somos Bonjour, este es su potencial.

Elena Meseguer es fundadora, creativa, creadora y artesana de Somos Bonjour. Para ella lo importante es plasmar su forma de ver la vida y trasladar el valor por el gusto de lo hecho a mano.

“Me parece importante conocer quién está detrás de las cosas”. Nos explica en su acogedor showroom y taller que ha abierto recientemente en Madrid.

 

Mi filosofía es el gusto por las cosas sencillas y predilección por el detalle.

 

Desde que Elena dejara su puesto en abril de 2016, no ha parado de trabajar por sacar adelante su proyecto. “Al principio echaba 14 horas diarias”, explica. “Durante 2 años he trabajado en casa hasta que me he venido a este local”.

Elena estudió periodismo e hizo un máster de moda. Ha trabajado en varias empresas de marketing, por lo que ha tocado casi todos los palos de la comunicación.  “La cerámica me gustó tanto que decidí dedicarme a ello al 100%. Además veía que gustaba a la gente de mi alrededor”.

Elena, muchas gracias por recibirnos en tu bonito estudio. Se respira “Somos Bonjour” en todas sus esquinas, hasta en el papel pintado que decora la pared principal. Cuéntanos, ¿qué significa el nombre de tu marca?

El nombre viene de la palabra Bonjour en francés, me gusta lo que significa. La mañana, el comenzar el día, lo que supone. Le añadí “Somos” porque a nivel de comunicación es más cómodo. Además, de alguna forma significa la unión de una comunidad de personas en torno a una misma filosofía y un mismo gusto estético.

 

¿Qué crees que es importante tener o hacer para lanzar un negocio de diseño y artesanía, como el tuyo?

Es importante aprovechar un momento de vida en el que puedas darlo todo para hacer despegar el negocio. Estar muy motivado e ilusionado.

Es un negocio en el que yo toco todos los palos, facturas, material, creación, diseños… y “apago todos los fuegos”.

Así que hay que tener mucha capacidad de trabajo. Ser muy ordenado, metódico y responsable.

 

Cuidar al cliente es muy importante en tu negocio

Sí, además de tener mi propia visión estética, me intereso por el público, para mí es muy importante escucharles.

Y por ejemplo, yo suelo dar plazos amplios en la entrega de mis vajillas, entre 30 y 40 días. Pero hago lo que haga falta para llegar siempre a la fecha. Es importante ser responsable y cumplir con los clientes.

Me ha ayudado mucho tener contactos, además de los que he hecho por el camino. A través de ellos, de forma natural, han ido aumentando las personas que me conocen. Se establecen relaciones verdaderas porque la gente me conoce directa o indirectamente. Hay un acercamiento personal aparte del profesional.

 

Háblanos de algún hito destacado en tu carrera cerámica

Cuando empecé a vender mis vajillas en la tienda Rue Vintage 74.

Les gustó mi trabajo e hice dos vajillas exclusivas para ellos y fueron un éxito. Me ayudó a posicionarme como creadora de vajillas y menaje.

 

¿Qué significa para ti la cerámica?

La cerámica para mí es un material que puedes trabajar de muchas maneras. Es mis viajes coleccionaba piezas de cerámica que me gustaban.

Suelo trabajar arcilla blanca y gres. Y lo hago todo a mano, a partir de planchas y mediante pellizco.

 

¿Qué es el Monogramming y cómo lo usas en tus vajillas?

El Monogramming es la técnica de integrar iniciales sobre una superficie.

Colaboro con Clara Susanna, que trabaja para mí en exclusiva. Juntas ofrecemos un servicio extra para la gente que quiera personalizar sus platos.

 

¿Qué herramienta no puede faltar en tu taller?

¡El rodillo para hacer las planchas!, explica riendo.

Pero sobre todo las personas que creamos las piezas, las manos, son piezas con mucha sensibilidad. Es por ello que me gusta que la gente trabaje conmigo en mi taller, para guardar esa esencia, mi esencia.

 

Como no, ¡queremos saber qué te inspira!

Tiene que inspirarte todo, y hay que tener tiempo para aburrirse y observar lo que nos rodea.

Me fijo mucho, por ejemplo, en los patrones de la ropa.

También me gustan los materiales sin trabajar, directos de la Naturaleza.

Los platos rugosos, las texturas de tela de arpillera…. La clave es tener los ojos bien abiertos.

 

¿Dónde vendes?

Vendo principalmente en España. Pero también en Europa: Reino Unido, Francia, Bélgica, …

 

¿Cómo ves el sector cerámico, y el negocio, dentro y fuera de España?

Pues veo que es un sector en auge debido en general a un buen posicionamiento de lo artesano y hecho a mano a raíz de la cultura “slow” que en los últimos años ha cobrado gran importancia.

En España creo que se ha pasado por una fase años atrás de mucha técnica y saber trabajar la cerámica, pero con menos aporte creativo o estético, y es ahora cuando esta segunda parte ha cobrado importancia. En todo caso me refiero al uso de la cerámica como menaje o buscando la utilidad de las creaciones. En cuestiones de escultura es otra historia.

En otros países creo que han ido más adelantados en todos los sentidos.

Algo que me pone contenta es que cada vez más la gente es consciente del valor de lo hecho a mano, y lo comprende. Esto creo que es un gran logro y en España están surgiendo muy buenas ideas y artesanos.

 

¿Consideras que la cerámica es “terapéutica”?

Sí, creo que ahora hay una moda por trabajar la cerámica como una herramienta para desconectar y alejarnos del estrés diario. No se la temporalidad de esto, pero me encanta que la gente se acerque a este mundo con tanta ilusión.

Otro cantar muy diferente es trabajar la cerámica como tu arma de trabajo, ahí ya no es todo tan relajante.

 

Emprender y llevar un negocio de cerámica en los tiempos que corren es muy duro, y en mi caso siendo madre y queriendo pasar tiempo con mi familia es un verdadero reto diario conseguir llegar a todo.

 

¿Proyectos de futuro?

Tal vez cambiar de taller. También hacer piezas más artísticas y como no, potencia también la venta en el extranjero.

 

Esto es Somos Bonjour, un caso de éxito gracias a su creadora, que cuenta con unos objetivos claros y definidos, así como su ilusión y amor por una estética en auge.

GRACIAS POR TU TIEMPO ELENA, nos ha encantado conocer y ver de cerca tus piezas.

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